Son los sin pedigrí, los sin raza, los sin padres y sin hijos; son aquellos que completan nuestra manada, la hacen sentir viva, plena. Con sus diferencias hacen al paisaje del grupo irregular, variado; perfecto. Son quienes juegan con los cachorros y les enseñan el don de la sutileza; soportan sus brutas embestidas y se acurrucan a su lado en invierno. Son disparejos, son callejeros, y a todos, la marca del destino les dejo una cicatriz en el corazón; el desinterés del hombre les dolió en el alma, y nuestro abrazo los hizo sonreir otra vez. Hoy disfrutan nuevamente la vida y le regalan a esta manada la más dulce alegría. 
Con ustedes, los otros:



 Foxy

La diosa del sueño, quien llega a dormir 20hs diarias.
Llegó a nosotros, o nosotros llegamos a ella, en el año 2008, suponemos que tenía unos 10 años.
La encontramos de noche, con el pelo largo, lleno de nudos, olor a podrido y a orin. En el lomo, llegando al rabo, tenía todo inflamado, lleno de pus y en carne viva. Así también estaban las patas traseras. Las orejas rígidas, negras, por la otitis crónica. El pelo grasoso y podrido, por la seborrea oleosa sin tratar por años. Ciega, sorda, y podrida; Así estaba Foxy.
El pelo entre gris y marrón no dejaba ver su hermoso manto. Tenía miedo a las caricias y nada llamaba su atención. Durante 4 o 5 días solo durmió.
Lo peor de todo, es que Foxy tenía dueños. Tracy era su nombre, vivía a la vuelta de casa en un garage todo sucio y de noche, a veces, la soltaban para que de la vuelta manzana. Ahí la encontramos nosotros, supusimos que sus dueños no la querían más, y era tal, que cuando dábamos la vuelta manzana, ella quería ir a su casa, y sus dueños se hacían los que no la conocían.
Comenzamos los tratamientos, la otitis se curó, la seborrea terminó siendo un hipotiroidismo, y hoy prefiere vivir sobre el regazo o en la cama, y se emociona cuando volvemos a casa, saludandonos con su "¡Hola jefe!". Nos deja curarle las orejas y las patas solo dándonos lamidas en las manos, aunque sea algo que le duele un montón. El pelo le brilla, y marca con su paso su pedigree de Fox Terrier digno de exposición.
Y con sus, muchos, muchos años sigue disfrutando día a día de la vida, y aprovechando todo el amor que uno le puede dar.

 
 
Edmond Dantès

Nacimiento: xx/12/2010

Valentía podría ser la mejor palabra para definirlo. Audaz, alegre y siempre sutil.
"No hay prisión que pueda detener a Edmond Dantès"
Día a día comparte sus juegos con sus hermanos, varios kilos mayores, y les gana a buena ley. Nunca saca sus uñas, ni se encorba enojado.
Duerme en lugares cómodos y en el piso por igual. Pide comida a toda hora y le gusta ir al árbol a jugar. Mira altivo, desde la medianera, a los perros y a la gente que pasa. Ama las caricias en el cuello y la panza. Con los meses se va interesando menos en el exterior, y se la pasa dormitando con la abuela Foxy o con alguno de los otros. 
Se sienta a esperar su comida como si fuese un perro más, o se recuesta entre ellos para dormir la siesta. Creemos que en algún momento se confundió y olvido que él es un gato, no un perro. Claramente, es un miembro más de la manada.
 
 
Lon Dubh

Nacimiento: xx/02/2011

Lon Dubh apareció una mañana cuando ibamos para el veterinario con Eve. En el arból de frente de casa vimos algo naranja y pensamos que era Edmond. Fuimos a buscarlo y encontramos una bolita naranja, asustado y todo erizado. Lo agarramos y aprovechamos la visita al doctor. Con desparacitaciones, buena nutrición y descanso, en pocos días empezó a animarse. De a poco fue ganando confianza y ahora se meté en la cama o se te sube al regazo. Encontró en Edmond a un "hermano" y juntos son una dupla tremenda. Se la pasan corriendo y jugando por la casa, si es que no estan durmiendo uno arriba del otro.
Con el tiempo se fue haciendo más independiente, pero continua con temor a lo nuevo, a lo extraño y al exterior. Suele salir al patio, pero por poco tiempo, y ante cualquier ruido o movimiento bruzco, entra corriendo a la casa.
Asi es el pequeño Lon Dubh, arisco y esquivo como el mirlo.
 
 
Astrid

Nacimiento: xx/10/2010

Astrid llegó a casa en celo, perseguida por un grupo de perros. La entramos con intención de buscarle un hogar pero pasaron los días y los meses y nadie miraba el brillo en sus ojos ni su alegría. En ese tiempo nos fue comprando, con sus gestos, con su temperamento y con el vínculo que vimos crecer entre ella y la manada. Tomó a Eve como su Alfa y a Krusty como el macho, y también como su amigo. Encontró en los gatos unos buenos compañeros de juegos y se preocupa y se queda llorando cuando ellos salen a la calle. 
Tiene alma de nodriza, ama proteger a  los animales pequeños principalmente pero también nos protege a todos. Ella es la primera en ladrar ante cualquier ruido y es la que se para cerca tuyo cuando cree que algo esta mal.
Ella hace honor a su nombre, posee una belleza divina y tiene alma de valquiria.
Es salvaje pero no por ello feróz. No hay nada mas lindo que sus besos suaves y las caricias que hace con su rostros.
Es ágil, es una guerrera. Ama luchar jugando todo, todo, el día. 
También ama correr. Tiene corazón de galgo.
Es bonachona y dulce. Es cariñosa y sumisa.
Es muy buena amiga de Krusty y juegan juntos todo el día.
También es buena compañera, siempre esta allí, cerca de uno. Es la única que se levanta y te acompaña cuando te despertas por la mañana.